martes, 21 de febrero de 2012

Ciana y Escilias de Sicione

En el año 460 a. de C. el historiador griego Heródoto relata la historia del buceador griego Escilias de Sicione y su hija Ciana, los cuales trabajaban como expertos buceadores  a las órdenes del rey persa Jerjes I, en la recuperación de tesoros en un barco hundido. Cuando acabaron el trabajo, el rey persa los retuvo contra su voluntad. Una noche de tormenta, aprovechando un descuido de los guardianes, los dos buceadores griegos se lanzaron al mar, y bucearon hasta llegar donde estaba amarrada las naves persas. Escilias sacó su cuquillo y cortó las cuerdas, dejando a la deriva los barcos que acabaron estrellándose contra los arrecifes.
Ciana y Escilias escaparon nadando hasta  Artemisus, a nueve millas de distancia.
Como reconocimiento a su hazaña, se erigieron sendas estatuas de oro en Delfos, y según cuenta la historia, el emperador Nerón, en uno de sus viajes por tierras de Grecia, se quedó prendado de la belleza de la estatua de Ciana, la cual se llevó secretamente a Roma. Se dice que la estatua conocida como la Venus de Esquilo no es otra que la bella buceadora griega Ciana.
Ciana y Escilias de Sicione

lunes, 12 de diciembre de 2011

Paolo di Cassia y Mirella

Entre las muchas historias relacionadas con la actividad subacuática de los hombres, también tienen cabida las historias de amor, como la acaecida entre Paolo di Cassia y su amada Mirella.
Desde el año 1504, Khayr ad-Dim, el temible Barbarroja sembró el pánico por todo el Mediterráneo. En 1541 saqueó la ciudad de Reggio Calabria, haciendo prisioneros a toda la población, entre la que se encontraba Mirella, una bella joven de 18 años hija del gobernador. Khayr ad-Din, con 90 años decidió tomar por esposa a la joven y retirarse con su flota a la isla de Titán, la actual Levante, frente a Youlón, donde se hizo construir una residencia.
En Calabria quedó Paolo di Cassia, quien juró vengarse del rapto de su amada.
Paolo emprendió un viaje hacia la isla de Titán portando un saco de piel de cordero, pez, cáñamo azufrado y pólvora negra. Al divisar la flota turca varada en la playa se equipó con un cinturón de plomo, llenó de aire el odre y con el resto del material se acercó sumergido hasta los galeones sin ser visto. Allí aplicó el material incendiario contra el casco de los barcos y les prendió fuego con los fósforos aislados de la humedad con cera. A los pocos minutos las naves de Khayr ad-Din ardían, extendiéndose el fuego hasta los pinares de la isla. Paolo, aprovechó el desconcierto para llegar hasta la residencia de Barbarroja y rescatar a su amada Mirella.

Paolo di Cassia y Mirella


jueves, 24 de noviembre de 2011

Marco Antonio y Cleopatra

En el templo de Dar-el-Bahari, construido en honor a la reina Hatshepsut, que reinó en Egipto en el siglo IX a. de C. existe un bajorrelieve grabado en piedra que representa la historia no carente de humor acaecida entre Marco Antonio y Cleopatra y que más tarde, en el año 37 a. de C. el historiador Plutarco relataba:
Marco Antonio participaba en un concurso de pesca en presencia de su esposa Cleopatra. Tras una larga espera sin obtener ninguna presa, y temiendo que se burlasen de él, Marco Antonio mandó a sus buceadores que le fuesen poniendo peces en el anzuelo. Cleopatra se dio cuenta del engaño, pero fingió estar maravillada con tantas capturas.
Al día siguiente continuó el concurso, pero Cleopatra se anticipó al truco de su esposo y mandó a un buceador que enganchara al anzuelo un pescado seco ahumado.

Marco Antonio y Cleopatra


domingo, 13 de noviembre de 2011

Alphonse y Theodore Carmagnolle


En 1882 los hermanos Alphonse y Theodore Carmagnolle, desarrollaron un equipo acorazado con algunas innovaciones muy interesantes para la época. Con la idea de dotar al buzo de la máxima movilidad dentro del equipo, construyeron un traje metálico con 22 juntas o articulaciones, conocidas como juntas de amortiguación por aire. Estaban repartidas por todo el cuerpo, brazos, piernas y en especial las manos. Estas juntas las diseñó el profesor Archibald Sharp, y se utilizaron mucho en los mecanismos telescópicos de las motocicletas. Básicamente, se trataba de semiesferas concéntricas que giraban sobre sí mismas. La estanqueidad se conseguía uniendo tejido de lona impermeable a los finales de cada esfera que se estiraban o plegaban con los movimientos de cada articulación.
Escafandra de los hermanos Carmagnolle
En el casco dispusieron 25 pequeñas mirillas separadas entre sí por la distancia entre los ojos, lo cual le daba un aspecto fantástico, pero permitía una buena visión en todos los ángulos. También tenía en la parte superior una  apertura mayor roscada que se abría en superficie para la ventilación del buzo.
El equipo tenía una flotabilidad positiva y para compensarla acoplaron unos lastres en los tobillos que el buzo podía desprender tirando de una cuerda para volver a la superficie.
El suministro de aire, era por el método ya clásico de dos mangueras para entrada y salida del aire.
Parece ser que los hermanos Carmagnolle utilizaron bastante su equipo en Marsella, de donde eran naturales. Actualmente se conserva en el Museo Oceanográfico de Mónaco.










lunes, 7 de noviembre de 2011

Andréu Ximenez

En 1654, dos galeones naufragaron frente a las costas de Cadaqués y el Cap de Creus en la Costa Brava de Catalunya. Las naves que habían partido de Cádiz, transportaban valiosas cargas compuestas de lingotes de plata, monedas, joyas y piedras preciosas.
La noticia del hundimiento corrió rápidamente entre los vecinos de la zona que no tardaron en acudir con todos los medios a su alcance para extraer cuanto de valor pudiesen. Juan José de Austria y el virrey de Catalunya tomaron cartas en el asunto, nombrando al letrado Antonio Pastor de Costas para detener de inmediato el expolio. Se logró recuperar una mínima parte del tesoro sustraído, aunque la mayor parte permanecía aún en el fondo del mar.
Antonio Pastor encargó a un mecánico de Barcelona llamado Andréu Ximenez la construcción de una campana con la que pensaba recuperar el resto de la valiosa carga.
Campana de Andréu Ximenez
La campana, hecha de madera y reforzada con aros de hierro medía unos cuatro metros de altura por tres de anchura. Unas bolas de hierro servían de lastre para mantener la verticalidad de la campana.
Lo más curioso de esta campana o Máquina de ir bajo el mar era su sistema de movilidad, consistente en un pórtico de madera  apoyado sobre dos laúdes o barcazas y unidas éstas entre sí para navegar en paralelo. Del centro del pórtico colgaba la campana la cual se hacía subir o bajar mediante una cuerda, dos poleas y un torno.
Todo el equipo se utilizó con éxito durante algún tiempo, recuperando parte del tesoro, hasta que Cadaqués fue tomada por los franceses, apoderándose de la máquina y continuando ellos naturalmente con la extracción. Para ello se valieron de dos esclavos norteafricanos los cuales realizaban inmersiones de cerca de dos horas. En el interior de la campana había un banco de madera donde los buzos descansaban de manera alternada, hasta que uno de los dos tocaba una campanilla para avisar que tenían que ser izados a la superficie para renovar el aire. 
El salario que percibían los dos buzos era el de una mordida diaria, es decir todas las piastras de plata que les cupiesen dentro de la boca.
En la revista Le Journal des Sçavants se publicó la historia en 1677 narrada por el médico francés Panthot.

lunes, 31 de octubre de 2011

Jean-Baptiste Chabert

En 1689, el constructor de galeras francés Jean-Baptiste Chabert, propuso al rey su idea de construir un barco que pudiese navegar por debajo del agua, basado en los mismos principios que el submarino de Giovanni Alfonso Borelli de 1680.
La finalidad del submarino era la guerra, atacando las naves enemigas perforando el casco, cortando las amarras o transportar mensajes secretos sin ser vistos.
Estaba diseñado enteramente en madera, con forma de ballena y lastrado con piezas de plomo; impulsado por dos remos y dirigido por un timonel que maniobraba un timón en forma de cola del pez ayudado por una brújula. El sistema para controlar la profundidad,  se conseguía con una serie de odres de cuero repartidos por el interior del casco y comunicados con el exterior, estos se llenaban de agua para sumergirse o vaciaban para subir a la superficie, retorciéndolos con una especie de torniquetes.
En los costados del barco habían mirillas de cristal para ver el exterior y dos agujeros con manguitos de cuero para sacar los brazos. Un tripulante manipulaba un juego de herramientas situadas en el exterior y colocadas en soportes.
La aireación era a través de un tubo de cobre hasta la superficie. Durante un supuesto ataque, este se podía plegar para pasar totalmente inadvertido.

Submarino de Jean-Baptiste Chabert


viernes, 28 de octubre de 2011

Pedro Juan de Lastanosa

El matemático, cartógrafo e ingeniero español Pedro Juan de Lastanosa, nacido cerca de Monzón, Huesca es otro genio desconocido del Renacimiento español.
Campana

Estudió en las universidades de Huesca, Alcalá, Salamanca, París y Lovaina. En 1553, en Bruselas, junto con Jerónimo Girava, tradujo al castellano Los dos libros de Geometría práctica, de Oroncio Fineo. Posteriormente, en 1559 se traslada a Italia al servicio del virrey de Nápoles.
En 1563 volvió a España, trabajando al servicio de Felipe II en importantes obras como el Alcázar de Madrid, el Canal Imperial de Aragón y otras obras hidráulicas.

Entre 1564 y 1575 escribió un manuscrito titulado Los veintiún libros de los ingenios y de las máquinas. Este tratado se considera uno de los trabajos más importantes y el primero en castellano sobre obras hidráulicas. Originalmente, el manuscrito era un único volumen de 483 páginas y que al parece Juan Gómez de Mora en el siglo XVII, pensando en su publicación, lo distribuyó en los cinco volúmenes actuales. Por alguna extraña circunstancia se atribuyó la autoría del libro al italiano y mecánico de Carlos V y Felipe II Giovanni Torriani, conocido en España como Juanelo Turriano.
En la obra aparecen toda clase de obras hidráulicas, instrumentos, grúas y máquinas para facilitar el trabajo.
En uno de los capítulos describe una campana submarina y varios útiles para iluminar el fondo. 

La primera campana, parecida a la de Niccolo Fontana de 1551 se describía así:

Bola de cerámica
A - Bola de vidrio de al menos tres palmos de diámetro
B, D y E - Armadura o bastidor de madera
C - Abertura para meter la cabeza el buzo
G - Plancha de plomo de al menos un quintal de peso
H - Flotadores de corcho para aligerar el peso
I - Bola de plomo de al menos una arroba de peso
K - Maneta del torno
L - Torno para enrollar el cordel y regular la profundidad

La bola de vidrio podría ser sustituida por otra de cerámica, parecida a las que se utilizaban en la época para transportar vino. En tal caso se tendrían que practicar unos orificios redondos y acoplar vidrios para ver el exterior.
Un soporte de madera facilitaría el transporte de la bola y evitar que se rompiese. 

Una variante de la primera campana sería un barril que su inventor calificaba de casas movibles, y que ellas son moradas de mar en que habitan los hombres dentro las aguas del mar y en ellas hacen sus ejercicios...
...que el hombre que entrare dentro deste artificio que pueda comer y beber y aun tener lumbre dentro...
Barril de madera

G - Barril de madera
H - Ventanillas con vidrios
I - Base de plomo
K - Orificio de entrada al barril
L - Calabazas para aligerar el peso
M- Banqueta o asiento del buzo
N - Torno para enrollar el cordel
O - Bola de plomo unida al cordel